Caballito de Tormentas

Esta escultura guarda en su forma y esencia el recuerdo de uno de los momentos más difíciles que mi esposa y yo hemos vivido. El 26 de octubre de 2023 estábamos en Acapulco, disfrutando de un descanso. Mientras trabajaba en esta pieza, tomé algunas fotos que muestran el progreso de mi trabajo, el cielo ligeramente nublado y las albercas limpias; todo parecía tranquilo, dentro de lo normal.

Sin embargo, todo cambió en cuestión de horas. Poco después, el huracán «Otis» arrasó con una fuerza devastadora. Hay otras fotos que capturan el contraste: la destrucción total que nos rodeaba. En ese momento, compartí en mi página de Facebook un breve mensaje al que titulé «Caballito de tormentas y la libramos de milagro».

Al día siguiente, entre los escombros y la desolación, encontré la pieza. Contra todo pronóstico, había sobrevivido. Decidí traerla a casa, terminarla y darle un lugar especial. Hoy, esta escultura no solo es una obra terminada, sino también un símbolo de resiliencia, un testigo silencioso de lo que vivimos ese día.

Desde el sexto piso de nuestro refugio, vimos cómo la naturaleza desataba su furia: todo a nuestro alrededor se rompía mientras objetos de todo tipo volaban a velocidades aterradoras. Logramos bajar y refugiarnos en el estacionamiento, y aunque el miedo era inmenso, conseguimos salir con vida de una situación que parecía imposible.

Esta escultura es ahora un recordatorio de nuestra fortaleza, de cómo sobrevivimos juntos a la tormenta y salimos adelante, aun cuando todo parecía perdido.